miércoles, 24 de febrero de 2010

Perdon-Lisandro Aristimuño

Contemplé tu soledad,
estaba callado, estaba nublado,
resbalaban las gotas tensas.
Aquel día que me fui
quería enterrarme,
sintiéndome un cactus
que pinchaba si te acercabas más.

No pude probar mi velocidad,
me sentí un juglar esperando cicatrizar.

Cada verso fue más gris,
lloraba el encuentro,
duraba la cena
y el silencio sonaba como un vals,
devoraba mi cabeza,
gritaba por dentro,
comía del filo
que dejaban las rocas en el mar.

No pude probar mi capacidad,
me puse a llorar esperando cicatrizar.

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